jueves, 23 de julio de 2009

CAPITULO XV - EL CONDOR DE ORO

CAPITULO 15
EL CONDOR DE ORO



EL CENTRO DE ESTUDIOS BIBLICOS
“CASIODORO DE REINA”
(CEBCAR)

Por su abnegada labor en el rubro de
La Carpintería
Confiere el presente Diploma de Honor
y Condecoración de “EL CONDOR DE ORO”
al Sr. Vicente Condori Chino,
Fundador y Presidente del Consorcio de “Muebles El Cóndor”,
de la ciudad de La Paz, Bolivia
.
Al pie de este valioso documento vienen la fecha (8 de Octubre del 2008) y las firmas auténticas del Director del CEBCAR y de la Directora Asociada, y una observación adicional en letra chica que dice: “La condecoración del CONDOR DE ORO es otorgada por el CEBCAR a los profesionales que destacan en todo el mundo.”

* * *

Se trata del segundo carpintero en el orbe que ha merecido tan grande distinción por su eficiencia y puntualidad.” el Diploma subraya los factores de eficiencia y puntualidad.
A la verdad, la mayoría de los carpinteros son eficientes; de lo contrario, tendrían que dedicarse a cualquier otra cosa, menos a la carpintería. Pero el factor “puntualidad” es algo extraordinario y del mismo adolecen todos los carpinteros y los sastres más que otros artesanos y maestros.
El doctor Moisés Chávez, Director del CEBCAR International, Director Académico de la California Biblical University (CBUP), Rector de la ECAMM y Editor de la Biblia Científica “Reina-Valera Actualizada” (RVA), hace este osado comentario: “Yo creía que el único carpintero puntual en el mundo resultaba haber sido el joven israelí Jesús, de la aldea de Nazaret, pero me ha conmovido las entrañas la emoción de haber descubierto en el Altiplano Boliviano uno más, el carpintero adventista Vicente Condori, notable émulo de sus hijos, que son sus asociados en la empresa de la carpintería.”

* * *


Por algo habrá sido que el israelí Jesús de Nazaret escogió la profesión de la carpintería. Quizás por tratarse de la más útil y necesaria en toda sociedad medianamente desarrollada, y por ser al mismo tiempo la más vilipendiada y ultrajada por los mismos carpinteros. Con decirte nomás que el carpintero, el profesional con más opciones de volverse rico y apreciado, se convierte en un clásico pobrete y muerto de hambre a causa del inveterado síndrome de falta de valoración de su palabra empeñada.
Pero este joven israelí, trabajando de sol a sol y metiéndole hombro a la carpintería, muy probablemente asociada a la construcción de edificios públicos y viviendas de ricos en Zipori y en Tiberias, ahorró suficientes dólares y euros como para dedicarse el resto de su vida a la predicación del evangelio, sin faltar por ello a sus responsabilidades económicas como jefe de su familia.

* * *

Cuántos en esas dos ciudades, una judía y otra romana, que fueron construidas en sus días cerca de Nazaret, habrán tenido el placer de contar con los servicios de este joven carpintero! Aunque Nazaret haya sido una aldea marginal que podría ser descrita en términos modernos como barriada, fabela o cinturón de pobreza.
Cuántos no habrán hecho el amor en catres diseñados por las manos expertas de Jesús, catres macizos y silenciosos que no crujían delatoramente como los catrecitos matracos de la competencia!
Y hablando en términos propios de la excitación arqueológica, quién sabe si en algún rincón insospechado en Israel, o en el Líbano, o en Siria, o en Egipto, o en Gaza, acaso entre las ruinas de la antigua Roma o en algún museo en Estados Unidos, o Italia, o Francia, todavía se encuentran consignados en calidad de antigüedades, fragmentos de muebles y curiosidades de Jesús, made in Nazaret! Y a raíz del best-seller de Dan Brown, El Código Da Vinci, hay quienes especulan que el Santo Grial puede haber sido un cáliz de madera de guayacán recubierto de oro martillado, una fina artesanía de Jesús.
Si hay los que creen que existen fragmentos de la cruz en calidad de reliquias, lo que aquí expreso no es menos creíble.

* * *

Jesús era el único carpintero que cumplía en el plazo acordado; por eso no le faltaba chamba ni era maldecido por la clientela que llegado el día de la entrega de la obra se confrontan en la puerta de la carpintería con el consabido letrerito: “Cerrado hasta nuevo aviso”.
Y a lo mejor nunca tuvo comezón de recurrir al letrerito turbio ése, de “Carpintería Cristiana” o de “Carpintería Apostólica”, o de “Carpintería Jehová Jire” (que mejor me jiras vos).
Que el Apóstol Carlos Suárez Alarcón cataloga como una crasa transgresión del mandamiento que te prohíbe tomar el nombre de Jehovah tu Dios en vano. . .
Tampoco se las picaba con su plata de la gente, verdad?
No hacía falta. Existe suficiente evidencia de que tenía su cuentita de ahorros en el Banco de Crédito.
Y como era rico, porque el hecho de haber nacido de emergencia en una cueva que servía de redil no le quita a su linaje aristocrático en medio de la sociedad israelí, él nunca pedía “la mitad por adelantado”.

* * *

El doctor Chávez estaba plenamente convencido de que el único carpintero exacto y cumplido era el israelí Jesús de Nazaret, y que no podría haber otro más.
Pero, repito, el descubrimiento de un segundo caso, que bien podría ser catalogado como “anormal” según los parámetros reconocidos en la sociedad, le dejó opa.
Este hecho insólito e inaudito le ha motivado a gestionar de la plana académica del CEBCAR la entrega del Diploma de Honor y la condecoración de “EL CONDOR DE ORO” también al señor Vicente Condori Chino, de Bolivia.
Como te dije, el CEBCAR había previamente concedido el “CONDOR DE ORO” solamente a un carpintero en el mundo: A Jesús de Nazaret, del Estado de Israel. El suyo parecía ser el único caso de un carpintero cumplido.
Como el Boliche Mosca o el Tarijeño Veloz, verdad, papá?
Por qué, chico?
Porque era el único veloz.

* * *

El descubrimiento de este segundo caso anormal tuvo lugar de la siguiente manera:
El doctor Trepanación de la Mancha y su esposa se abocaron a la búsqueda de un carpintero para la confección del mueble del lavaplatos y una cómoda empotrada en la cocina de su nueva residencia en el Edificio “La Alameda”, en El Prado.
Fueron a un establecimiento consagrado a este tipo de trabajos, y vieron que estaba dedicado a la venta de productos de cerámica y azulejos solamente, pues la línea de los muebles empotrados había sido anulada.
Preguntaron al dueño, y les respondió:
Ya no hacemos pues ese tipo de trabajos.
Por qué será? Podría recomendarnos un lugar donde los hacen?
No puedo recomendarles a nadie. Nosotros mismos desistimos de estos trabajos y hemos botado a siete carpinteros, uno tras otro, porque nos arruinaron económicamente. Uno de ellos nos hizo un trabajo de una semana en seis meses. Cómo, pues, lo podría recomendar?
Y concluyó:
Ay de los carpinteros! Porque he aquí que no tienen perdón.

* * *

Siguieron buscando en la gran ciudad, y les recomendaron a un carpintero muy bueno que acudió acompañado con su ayudante, para tomar las medidas de la obra.
El hecho de que evitara comunicarse con el doctor Trepanación, que estaba a su lado de pie y expectante, despertaba sospechas.
De la misma manera, despertaba sospechas el hecho de que indicara que el costo sería anunciado posteriormente “cuando le llamasen por teléfono”. El no llamaría para dar su presupuesto; se le tendría que llamar a él.
También la fecha del inicio del trabajo y el día de su entrega quedaron en suspenso.
Y como tardaba en dar noticias de su existencia, se podía esperar una ingrata sorpresa. Era mejor, pues, quedar a su espera sin llamarle.
Finalmente, cuando le llamaron para preguntarle sobre su decisión indicó que no tenía interés en la obra porque tenía otras más importantes que atender.

* * *

Otro carpintero, muy recomendado por el señor Mario Jiménez, conocido corredor de bienes inmuebles, fue al departamento del doctor Trepanación y vio de qué se trataba el trabajo.
Tomó las medidas e hizo su diseño, demorándose para ello toda la mañana. Y cuando se le preguntó sobre el costo y el plazo de entrega de la obra, respondió que no sabía.
Cómo que no sabe, amigo? Le preguntó el doctor Trepanación.
Es que yo no soy carpintero.
Entonces explicó que tenía una tiendita en la ciudad y le servía de sopetón, de “contratista” a un carpintero “que no tenía puerta a la calle”.
Pero prometió venir con el mero mero en la noche, para hacer el presupuesto.
Y vinieron.

* * *

Del mero mero, no te diré que daba ganas de reír, porque más bien daba ganas de llorar descuajaringadamente.
Tomó las medidas en un mundo de tiempo, y llegado el momento de indicar su costo, preguntó:
Las puertitas, las quiere con bisagras o sin bisagras? Cuántas bisagras quiere que le ponga a cada puertita? Una, dos o tres? Quiere que les ponga jaladorcitos para abrir las puertecitas, o se la entrego sin ellas, para que las ponga usted mismo, a gusto?
Mientras tomaba apuntes seguía preguntando:
Los quiere pintados o solamente lijados, o sin lijar? Para pintarlos con soplete tengo que mandarlos al taller de un carpintero asociado, con un costo adicional, por supuesto.
Y al final preguntó:
Y para cuándo los quiere? Los quiere para este año o para el próximo año? Porque hay que mandar cortar un árbol en Los Yungas, y transportar los troncos acá y esperar medio año para que se seque la madera y no se deforme el mueble. Aunque si tiene urgencia, se lo hago con madera sin secar, pero a riesgo suyo.
El “contratista” no podía disimular su desasosiego ante el show de su asociado y el excesivo valor agregado que le daría a él un ridículo margen de comisión. Pero prudentemente callaba.
* * *

El doctor Trepanación los mandó a la mierda a los dos, de manera mancomunada, y se quedó sin nadie más que le prestara el servicio de tal urgencia como era el mueble del lavaplatos y una comodita liviana elevada y ceñida a la pared, para guardar allí los innumerables tapers de su señora esposa, que tiene como hobby la colección de tapers de todo color y tamaño, desde los más chiquititos y halajitas para la llajua. Eso era todo.
Otros carpinteros contactados por teléfono, prometían ir a ver de qué se trataba la obra, y nunca aparecían.
Por eso son unos pobretes; mientras que a un señor carpintero en el Estado de Israel, seguramente lo verás pasearse mostrando su pecho velludo en las amplias avenidas de Tel Aviv en su propio Limousine o en su auto de capota descubierta repleto de jatijót o hembras de calidad A 1.

* * *

Así las cosas, mientras bajaba en el minibús 219 por la Calle Murillo, el doctor Trepanación vio abierto un taller de carpintería con su letrero, “El Cóndor”, y pensó en bajar para consultar si harían allí muebles empotrados.
Pero desistió, porque había llegado a creer que todos los carpinteros eran unos mamarrachos y que quizás convendría prescindir de la comodita y mandar hacer el lavaplatos con azulejos.
Después pensó que no estaría de más consultar allí y volvió al día siguiente, el sábado. Pero el establecimiento estaba cerrado.
A la semana siguiente volvió a pasar por allí, y lo vio nuevamente cerrado; también era sábado.
Pero el lunes lo vio abierto y entró por pura curiosidad, porque ya había decidido prescindir de los muebles.
Le atendió amablemente don Vicente Condori, que por casualidad estaba en el taller el taller de sus hijos, porque el suyo está en la calle Cuarto Centenario de la zona Villa Nueva - Potosí.
Le dijo:
Ustedes podrían hacerme este trabajito? Realizan muebles empotrados? O sólo se dedican a muebles muebles?

* * *

El hombre, rechoncho cual Sancho Panza y de sonrisa inteligente, respondió a todas sus preguntas afirmativamente, inclusive a esta última:
Podría venir a mi departamento, aquí cerca, para ver de qué se trata?
Fueron, y él hizo su diseño en asunto de segundos y dio algunas valiosas sugerencias que revelaban su experiencia en la materia y la madera.
Pocos días después los esposos de la Mancha estarían firmando el contrato con él, una de cuyas cláusulas decía:
“Los dos muebles serán instalados a más tardar el viernes 3 de octubre, el último día que estaría trabajando en el departamento el plomero que se encargaría de adjuntar al mueble del lavaplatos los aditamentos del desagüe.”

* * *

Pasó el tiempo, y no se veía ningún trabajo en proceso.
La señora de la Mancha pasaba recatadamente por la puerta del taller de carpintería y no veía nada parecido a los muebles contratados y pagados. Y como no se atrevía a entrar a preguntar, lo empujaba a su esposo.
Una mañana, el señor Bernardo Condori, el hijo mayor de don Vicente, les dijo que a lo mejor la obra estaría siendo realizada en el taller de su señor padre, en otra parte de la ciudad.
Ubicaron al señor Condori Chino, y éste les indicó que quizás la obra podría demorar unos pocos días más, a causa de su fino acabado de pintura con soplete.
Les pareció que allí empezaba el consabido postergamiento semana tras semana. Y como no había otra cosa que hacer, esperarían todo el tiempo que los maestros carpinteros tomaran, sin querer insistir a pesar de la urgente necesidad de tener el lavaplatos listo para la fecha de su ansiada mudanza.

* * *

En la tarde del viernes 3 los maestros de la obra estaban dando los ajustes finales a su labor de refacciones en el departamento de El Prado, labor que había durado tres meses enteros. Entonces suena sorpresivamente el teléfono.
Era la señora de la Mancha que le habla a su esposo y le grita, sobre-excitada:
Me acaba de llamar don Vicente Condori, y me dice que los muebles para la cocina ya están listos y que los instalarán hoy mismo, a las 4 o a más tardar las 5 de la tarde! Me dice que pudo terminarlos gracias a la ayuda de sus hijos. Te llamo de urgencia para que no vayas a salir de la casa y los esperes allí!
A las 5 de la tarde llegó el señor Vicente acompañado por dos de sus fornidos hijos, mocetones sexies y sonrientes que hicieron la instalación en un abracadabra, o como se suele decir, “en dos patadas.”
Ellos explicaron que se acercaba el Shabat cuando no están permitidos hacer en él obra alguna.

* * *

Luego el señor Vicente Condori subió al Aposento Alto, donde está la biblioteca y oficina del doctor de la Mancha, para recibir el 50 por ciento que se le adeudaba.
El doctor de la Mancha no salía de su asombro: Había descubierto un segundo carpintero exacto y cumplido en el planeta! Esto si que sería noticia!
También el señor Condori no salía de su asombro y se quedó contemplando extasiado la inmensa y fulgurante biblioteca del doctor de la Mancha, recientemente instalada en su nueva residencia del Edificio “La Alameda”. Y le dijo tímidamente:
En medio de tantos libros tan impresionantes, me imagino que también tendrá un lugarcito la Palabra de Dios. . .
El doctor de la Mancha le dijo:
Claro. EL LIBRO DE DIOS. . . También está aquí.
El señor Condori parecía fijarse más en los libros que en la jugosa suma de dinero que el doctor de la Mancha tenía en su mano para pagarle por su pronto auxilio y oportuno socorro.
El doctor repitió:
Por supuesto, el LIBRO DE DIOS no podía faltar en mi biblioteca.
Y le dio la corazonada de obsequiar a sus hijos asociados sendos ejemplares de la edición de lujo de la Biblia Científica RVA por haber cumplido y entregado la obra en el plazo prometido.
Le dijo:
Esta es una edición de la Biblia que ustedes nunca han visto, porque yo mismo la he traído de Estados Unidos, donde trabajé dirigiendo su publicación a lo largo de diez años. Nadie más la tiene aparte de mí.
Después de pagar por la excelente obra de carpintería, el doctor de la Mancha le dijo:
Felicitaciones por haber cumplido a tiempo!
Y le dio un golpecito de cariño en la espalda.

* * *

Al Diploma de Honor conferido al señor Vicente Condori Chino acompañan para sus hijos sendos ejemplares de la Biblia Científica Reina-Valera Actualizada (RVA), de la cual el doctor Moisés Chávez fuera el Editor Principal en El Paso, Texas.
El doctor de la Mancha le pregunta:
Don Vicente, cuántos hijos tiene? Aunque había visto dos.
Y le sorprendió con su respuesta:
En la ciudad de La Paz, o también en las capitales de los otros departamentos?
Sólo los que trabajan con usted en La Paz.
Como había siempre visto dos, pensaba que serían sólo ellos, y por trabajar sobresalientemente al lado de su padre quería premiarlos con dos copias de lujo de la Biblia Científica RVA.
Le dijo:
A cada uno de ellos, el CEBCAR, que me complazco en dirigir a nivel international, les premiará con un ejemplar de la Biblia Científica RVA en su edición de lujo conocida como EL LIBRO DE DIOS.

* * *

Visiblemente emocionado, don Vicente empezó a enumerar sus hijos:
Mis hijos que trabajan conmigo en La Paz son Bernardo Condori Poma, Oscar Condori Quispe, Víctor Hugo Condori Quispe y Luis Alberto Condori Quispe.
El doctor de la Mancha se sorprendió de que fueran cuatro, pero como no podía hacer discriminación entre hermano y hermano, decidió darles a todos, no obstante que el precio de estas Biblias en el mercado internacional de 15 dólares por ejemplar.
Tenga usted por seguro que los cuatro recibirán sus ejemplares de la Biblia una vez que nuestra mudanza haya terminado.
El señor Condori, lleno de emoción dijo:
Muchas gracias!
Y tras un expresivo silencio, añadió:
Doctor, podría decirle algo?
Claro! Qué es?
También podría incluir a mi hija unigénita, Graciela Condori Quispe?
El doctor de la Mancha se rascó la cabeza y respondió:
Por supuesto! La mujer es una pieza esencial en la sociedad, a la cual jamás hemos de dejar de tomar en cuenta.
El señor Condori le dijo conmovido:
Muchas gracias!
Y tras una pausa estratégica, como fiel imitador de su padre Abraham, le preguntó:
Y podría también incluir en la lista a mis otros hijos que tengo regados en cada uno de los otros departamentos de Bolivia?

* * *

La condecoración se llevó a cabo en la residencia del doctor de la Mancha. Aunque alguien se expresó de la siguiente manera: “Un hecho tan trascendental debería llevarse a cabo en un lugar público y ante las cámaras de televisión, para que sirva de testimonio a todo el mundo.”
Y por qué se le llama a esta condorcoración, “El Cóndor de Oro”, papá?
Viene del latín condori, que significa “cóndor de oro”.
Es una medalla de oro? Es una banda de tela? O qué es?
Es una revista de “El Condorito de Oro”, debidamente autografiada por Pepo.

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