CAPITULO 13
LA APOSTOLA
Mi escrito “El Vaso de Dan”, en el cual comento los argumentos que están en el sustrato de la novela policíaca de Dan Brown, El Código Da.Vinci, fue dado a conocer de inmediato por la lista cibernética del Club Hebraica, y la reacción de los lectores fue inmediata.
A partir de los conceptos propalados por Dan Brown acerca de María Magdalena, la “Mujer Apóstol”o como dice el Apóstol George Frankenstein, “la Apóstola”, el vasto público del Club Hebraica pasó a reflexionar acerca de la verdad de las relaciones de Jesús con ella.
Quién era ella para él?
Era su esposa?
Era su novia?
Era su enamorada?
Era su discípula favorita, o simplemente su favorita?
Tuvo discriminación con respecto a ella y sus discípulos varones?
Fue realmente una apóstola?
Qué significa, después de todo, ser una apóstola?
Estas preguntas revoloteaban dentro de la cabeza del Apóstol George Frankenstein mientras subíamos las graderías de Larco Mar, en la costa de Lima junto al Océano Pacífico.
* * *
En un descanso en Larco Mar empecé a responder estas preguntas empezando por el final, porque no quería referirme a todas y a cada una. Le dije:
Sin duda, el lenguaje humano se convierte en receptáculo de nuestros prejuicios machochauvinistas. Pero gracias a Dios, el lenguaje humano es producto del hombre y no el hombre del lenguaje humano. De lo contrario no habría posibilidad de cambio y reforma.
A qué te refieres?
A que ya nos hemos acostumbrado a decir “doctora”, “ingeniera”, “reverenda”, “menestra”, y aunque en algunos países todavía no nos acostumbramos a decir “médica”, en Chile ya se nos han adelantado y dicen “méica”.
George dijo, con una expresión de sonrisa:
Hace tiempo nos hemos acostumbrado a decir “discípula”, y creo que no estamos lejos de acostumbrarnos a decir “apóstola”. Por qué no? Con tal que no volvamos a llamarle “varona”, y menos “varona de Dios”, porque como dices, “varona” significa “marimacho”.
Y quise terminar diciendo:
María Magnalena ha sufrido en carne propia los prejuicios machochauvinistas de los santos hombres de Dios que tuvo como compañeros de misión, y ha sucumbido bajo el peso de la civilización cristiana sólo por el hecho de ser mujer, y a pesar del sitial de honor que mereció ante los ojos de Jesús.
* * *
Acerca de estas cosas converso con George, y como siento cansancio, quiero despedirme de él, pero él no da señales de querer soltarme. Tiene muchas otras preguntas en el tintero, por lo que nos sentamos junto a una mesa en una cafetería de Larco Mar, mirando el oleaje vespertino del Océano Pacífico, y así empieza un nuevo round de reflexión. El me dice:
Cuando hablabas de las Tres Marías, que estuvieron presentes ante la desgarradora escena de la cruz, no quise interrumpirte porque tu exposición se revistió de pronto de una atmósfera de gloria y majestad, y hubiera sido blasfemo interrumpir. Pero tengo una pregunta que me viene dando vueltas en la cabeza. Es sobre María Magdalena, o como la llamas tú, “Miriam”. He visto el video transmitido por National Geographic Channel sobre El Código da Vinci, que entre otras cosas trata sobre quién fue realmente María Magdalena. Algo que tú has dicho, no lo ha dicho ni Dan Brown, el autor de la novela ficción de El Código da Vinci, ni Margaret Starbird, autora del libro The Goddess in the Gospels, del cual Dan Brown deriva su información.
Qué he dicho yo?
Que las Tres Marías, una de las cuales fue María Magdalena, eran de la familia de Jesús, por eso consiguieron de parte de las autoridades romanas acceso para estar presentes en el momento del fallecimiento de Jesús. Acaso tú también piensas, como Dan Brown, que María Magdalena era la esposa de Jesús?
Qué interesante que mis palabras te hayan producido casualmente esa impresión! Seguramente eso se debe a la influencia del video que viste en National Geographic Channel. Pero esto no había pasado por mi mente cuando escribí las palabras que citas?
Entonces, fue su novia?
No había pensado en eso tampoco. Además, tú ya sabes, por lo que hemos dicho en su debido momento, que el noviazgo, concebido al estilo nuestro, no existía en la cultura antigua de Israel. La palabra kaláh, que a menudo se traduce como “novia”, significa en realidad “flamante esposa”. Y si ella era realmente la meorasáh de Jesús? entonces era su mujer. Pero no creo. . .
Entonces, era su enamorada?
Quizás.
* * *
George me contempla conmovido, y después de un breve silencio prosigue:
Acaso no se enamoraron después de que Jesús le sacó siete demonios?
Ay, George! A ti te van a sacar más de siete demonios, porque te pasas de ingenuo!
Hablemos de los demonios, che. . .
Es Lucas que dice lo que acabas de citar. Pero no dice exactamente que Jesús “le había sacado” los demonios, sino “de la cual habían salido siete demonios”. Primero veamos lo del número, “siete”, que puede nada más referirse a un sufrimiento extremo. En segundo lugar, veamos la palabra “demonios”, con que los antiguos se referían muchas veces a las enfermedades, sobre todo a enfermedades psico-somáticas, a la epilepsia y a los trastornos mentales. Y aun tomando las cosas de manera literal, resulta que en las mejores familias, como las familias levítico-sacerdotales, uno puede alocarse cuando pierde el estribo y su vida no tiene timón.
Por eso también fue prosti. . .
Por qué no te callas, George?
* * *
La Biblia no dice nada de eso.
Lo que pasa es que el Evangelio de Lucas, después de narrar en la última parte del capítulo 7 la historia de una mujer “pecadora” (que se entiende como un eufemismo de “prosti”) que fue perdonada por Jesús y que fue movida a ungir los pies de Jesús con sus lágrimas, dice en el capítulo 8:2: “Los doce iban con él, y también algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malignos y de enfermedades: María, llamada Madgalena, de la cual habían salido siete demonios; Yojánah, la mujer de Cuza, administrador de Herodes; Shoshanah, y muchas otras. Ellas les servían con sus bienes.”
Lucas no indica ninguna conexión entre la mujer del capítulo 7 y la María Magdalena del capítulo 8. Aunque eso no quiere decir que Miriam no haya sido una loca y endemoniada antes de seguir a Jesús como ocurre con muchas mujeres, y como se dice, “en las mejores familias”.
Justamente a eso mismo iba yo!
Qué? Tú también te vas a endemoniar?
No, pues, viejo. . . No seas piña. . . Me refiero a que yo te iba a preguntar si María Magdalena también era de familia sacerdotal, porque es mencionada en primer lugar en la lista. A lo mejor estaba relacionada con la familia de Jesús?
Eso es lo que yo creo, George, y a eso me referí cuando dije que ella era “de la familia”!
* * *
El primer indicio de que María Magdalena era de la familia es su nombre, Miriam, frecuente en familias sacerdotales y aristocráticas, como la familia de Jesús.
Otro indicio es la familiariedad que tiene con Miriam, la madre de Jesús, y con Miriam, la tía de Jesús.
Otro indicio es una clara prominencia al lado de los discípulos varones, lo que la describe de pies a cabeza como una líder, como una discípula y apóstola.
Y otro indicio es la familiariedad que tiene con Jesús. . .
Por eso la besaba en la boca? Como los argentinos, ah? Como el Marcelo Tinelli?
De dónde sacas eso, zambo?
Del Evangelio de Felipe al que se refiere el video de National Geographic Channel.
El Evangelio de Felipe, uno de los evangelios apócrifos que no alcanzó a formar parte de los escritos canónicos de la cristiandad dice que Jesús la besó en. . . Pero no sabemos dónde, porque el texto está estropeado en la última palabra. Además, acaso no se besaban también entre hombres, como expresión cultural de saludo? Eso es lo que San Pablo llama “ósculo santo”.
Bueno, ché, digamos que haya sido su primita. Eso no descarta la posibilidad de que ella haya estado profundamente enamorada de él; además, él era soltero. . .
Recién atracas, George. Y de cierto de cierto te digo que creo que él también estaba profundamente enamorado de ella. Pero. . .
Pero. . . Qué?
* * *
Por cierto, este enfoque mío no es el enfoque de la novela de Dan Brown, por lo que George inquiere:
No crees nada de lo que dice Dan Brown en su libro El Código da Vinci?
Mira George, no quiero entrar a especulaciones basadas en oscuras tradiciones de Francia, de los reyes merovingios, de los caballeros templarios ni de la familia Sinclair de Escocia, como que se cuentan entre los descendientes de María Magdalena y de Jesús. En un libro mío intitulado Regalo de Navidad, que ha sido catalogado como “esotérico” por algunas personas que se han asustado de su contenido, escribo de lo que podemos saber a partir de las fuentes bíblicas. El resto no me interesa, George. Pero como dentro de unos minutos tengo que encontrarme con una mina a la vuelta de la esquina, cortemos las cosas por las buenas aquí no más.
Y las continuamos más tarde en la noche, o mañana. Porque aun me tienes que decir qué es lo que realmente revela la Biblia acerca de ese romance. Porque. . . hubo romance, sí o sí?
Sí hubo.
Entonces, cuéntame cómo fue. . .
Suéltame, George!
* * *
Ya me iba, aprovechando de que George se quedó absorto ante semejante revelación, cuando de pronto volvió en sí y volvió a asirse de mí.
Le dije:
Suéltame, George! No me toques!
Háblame de María Magdalena y del Código da Vinci. Qué de la mujer de quien Juan nos relata en su Evangelio su reencuentro con Jesús resucitado, justo junto a la tumba vacía? Era o no era su enamorada?
Pienso que muchísimas mujeres amaban a Jesús como hombre, pero ella estaba más cerca de él y de su entorno familiar. Por supuesto que ella lo amaba; eso no era ningún “es-cán-da-ló”, como dice Rafael. Y él la amaba a ella; por eso quiso que fuera ella la primera persona que lo viera después de su victoria sobre la muerte. Es un hecho, George, que a Jesús resucitado no lo vio primero ni Pedro, ni Jacob ni Juan, ni aun su madre, sino María Magdalena.
Guau! Qué conmovedor!
* * *
George vuelve a la carga:
Pero me pregunto, por qué le dijo Jesús a ella, “No me toques!”, como tú me paras diciendo a mí?
Querido George, si abres tu Biblia Científica RVA en el capítulo 20 del Evangelio de Juan, en el versículo 17 vas a observar que los científicos que editamos esta versión de la Biblia hemos preferido traducir la forma del imperativo continuo del verbo griego así: “Suéltame!”, en lugar de “No me toques.” Y la nota de pie de página traduce de una manera aun más exacta: “Deja de asirte de mí!” Y sabes qué significa esto, George?
No, tío. . .
Simplemente, que ella se había prendido de Jesús, y él de ella, como ocurre con los que se aman locamente y que se vuelven a encontrar en la vida después de una larga agonía de amor. . . Más aun después de la muerte! El texto griego original, mi mu háptu, indica que ella no quería desprenderse de él. No indica que ella quiso tocarle, y él se apartó para atrás como los antipáticos que actúan al estilo “mírame y no me toques”.
Guau! Qué existencial, ché! Te juro que antes no lo había visto de este modo!
Ahora, hablando de aquella chica enamorada, Jesús quiso darle a entender que “en la resurrección no se casan ni se dan en casamiento”.[1] Sus relaciones previas necesariamente tendrían que escalar a otro nivel y a otra modalidad, y creo que ella lo entendió perfectamente. Creo que su exclamación de regocijo expresa y significa más que las palabras mismas: “He visto al Señor!”[2]
* * *
Estas cosas escribí en mi libro Regalo de Navidad, y ocasionaron conmoción entre quienes las leyeron. Yósef Kahana, el director del Club Hebraica, que difundió mi libro en su lista cibernética, anticipó que esto ocurriría. Por eso escribió una carta circular en que se refirió a mi libro en los siguientes términos:
Regalo de Navidad es todo un señor libro escrito en un estilo ameno y sencillo, pero a la vez profundo y controversial.
El Caballero Andante Don Moisés del Perú os lleva consigo en sus insólitas andanzas en busca de secretos ocultos que no son molinos, sino. . . joyas enterradas en las Escrituras de Israel!
No es aconsejable para fanáticos; podría destaparles la mente.
Es peligroso para la gente de mente estrecha; podría explotarles el cerebro.
No es apta para los que tienen la Biblia como reliquia; puede quemarles las neuronas.
Espero que puedan leer este libro hasta el final, sin desmayarse!
* * *
Es que es increíble lo que puede revelar una simple forma verbal, verdad? Créeme que la mayoría de las traducciones de la Biblia tienen mal traducida dicha forma verbal, el imperativo presente continuo, como “No me toques!” Quizás de esta mala traducción derivan muchas mujeres esa quisquillosa y antipática frasecita de, “Ay, no me toques!”
Hemos sido los revisores de la Biblia Científica RVA los que hemos restaurado la fuerza y expresividad de esta forma verbal. Cuando todos pensábamos que bastaba con traducir “Suéltame!”, uno de los traductores, el especialista en griego bíblico, Alfredo Tuggy, luchó a capa y espada para que también se incluyera la nota de página que dice: “Otra traducción: “deja de asirte de mí”. Y no se imaginan cuánto me alegra en el alma el hecho de que los revisores que produjeron la Biblia Reina-Valera de 1995 siguieran nuestro noble ejemplo al copiar al pie de la letra la formulación que doce años antes dimos a conocer en la Biblia Científica RVA: “Suéltame!”
Qué indica esta traducción?
Pues simplemente que Miriam se prendió de Jesús, llena de amor y de emoción, porque si hay una mujer que estuvo más cerca de su corazón fue María Magdalena. Por eso mismo escogió él dejarse ver por ella en primer lugar. Sí había pasión, sí había romance y existen testimonios acerca de la primacía que ella tenía entre los discípulos, una primacía y un prestigio que desgraciadamente algunos discípulos, posiblemente aparte de los Doce, se encargaron gradualmente de manchar, al paso de que la Iglesia volvía a sumirse en la noche oscura de la misoginia y del machochauvinismo de la cual había surgido ante el golpe del resplandor de la luz de Jesús el Mesías en el mundo.
Aparte de los Doce?
La mención de los celos de algunos de los Doce, particularmente de Pedro, nos viene del Evangelio de Tomás, un documento gnóstico del tercer siglo. Por otro lado, la desaparición de María Magdalena de la escena convulsionada de Judea se debe seguramente a la misma razón de la emigración de los Doce, en parte por un claro derrotero de misión y en parte para salvar sus vidas. María misma, la madre del Señor, fue llevada por su sobrino, el Apóstol Juan, a Efeso, en la actual Turquía, en circunstancias similares. No dudo que ella haya ido a parar en Marsella, en Francia, como dice la leyenda que desde ya la presenta como discriminada. El Señor, en su venida, le conceda su total vindicación.
O sea que después de dos mil años ha sido allanado su camino hacia la canonización?
No creo que ella esté dispuesta a hacer milagros ahora, después de dos mil años. Basta con que la Iglesia Católica la haya vindicado históricamente, como ocurrió también recientemente con Galileo Galilei a quien vindicó Su Santidad, el Papa Juan Pablo II. La Iglesia ha declarado que entre la mujer del capítulo 7 de Lucas, y María Magdalena del capítulo 8 no existe conexión. Eso tuvo lugar recién en 1969.
* * *
Quién habría sido el desgraciado ése que la señaló como “prosti”?
Quien haya sido, ya tiene su recompensa, George, como todos los que manchan en sus mentes y en sus corazones a cualquier mujer. Porque. . . cuán grave pecado es haber manchado la reputación y la vida de la Apóstola!
Guau!
[1]Mateo 22:30.
[2]Juan 20:18.
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