CAPITULO 10
LA GRAN SORPRESOTA
Hace unos años se realizaba en Marsella un cónclave de congregaciones monásticas de toda Francia. Muchas monjitas se alojaron en un convento, y la madre superiora fue informada de que había un lobo entre las ovejas, es decir, un “Don Juan” que bien podría aprovecharse de la inocencia de las hermanitas.
Intentando desenmascarar al intruso, ella mandó perfumar la sala del oratorio con incienso y las llamó a todas a pasar adelante juntas para darles una cordial bienvenida.
Luego invitó a cada una a dar un pasito adelante, levantar su hábito hasta la rodilla haciendo una venia, y presentarse por su nombre eclesiástico.
Eso harían todas las monjitas, desde Sor Concepción hasta Sor Extremaunción.
El lobo rapaz recurrió al humor para escapar ileso: Hizo la venia y quedaron al descubierto sus horribles piernas nudosas y peludas, y con voz amariconada dijo: “Sor, Sor. . . Sor Presa!
Sin duda fue una sorpresa! Y en la presente historia les tengo reservada, como dicen los meros meros, una gran sorpresota!
Híjole!
* * *
Corría el año de 1975 cuando pasé por la hermosa ciudad de San Castelnango y vi a las hermosas chamaquitas que sirvieron el almuerzo a los santos padres del Cónclave, luciendo diminutas minis, testimonio evidente de aggiornamento. Se celebraba allí el Cónclave en que, entre otras sorpresas, se propuso al Apóstol Judas como Santo Patrón de la Teología de la Liberación.
Indagué entre algunos de los padres que estaban reunidos en grupitos, o paseándose cabizbajos en el atrio flanqueado de palmeras datileras, después de disfrutar del almuerzo suculento en el patio interior del convento.
Lamentablemente no estaba yo incluido en la nómina de los periodistas que cubrirían el acontecimiento, y canónicamente fui invitado a apartarme del lugar. Pero el Padre Victorio Arrayas, con quien había tenido el placer de intimar años atrás en San José, en el Seminario Bíblico Latinoamericano, tuvo la amabilidad de referirme a grandes rasgos lo ocurrido en el debate que se suscitó:
La propuesta fue fundamentada con el testimonio canónico del Evangelio del Apóstol San Juan, capítulo 12:4-6, y aunque tuvo acogida, se acordó postergar la decisión para el próximo cónclave.
Se mostraba algo incómodo el Padre Arrayas, y yo me percaté de ello, por lo que me despedí y me aparté del lugar, no sin antes haber visto a la distancia al Padre de la Teología de la Liberación. Lentamente se alejó cojeando hasta perderse en las tinieblas de adentro.
* * *
Han pasado muchos años desde esa visita a San Castelnango, y créanme que había olvidado este aspecto del Cónclave y sus réplicas en las conferencias episcopales de América Latina. Y quizás no lo hubiera vuelto a recordar a no ser por dos acontecimientos más recientes que me han hecho reflexionar de nuevo en la nominación de Judas.
El primero tuvo lugar en el Aula Magna de la Santa CBUP, en la Tres Veces Coronada Ciudad de los Reyes. Fue una declaración del sacerdote brasileiro, el Reverendo Apóstol Fernando Luiz Casavechi, que conmocionó a los legos y a las monjitas de tal modo, que todos ellos, en cónclave, precedidos por Sor Apolinaria Godoy, acudieron a mi celda para consultarme qué hacer si acaso la doctrina del Padre Casavechi resultaba ser herejía sacrílega y pecado mortal.
El Padre Casavechi había dicho, quizás de manera peregrina, que “la gran sorpresota” que se llevarán en el reino de los cielos algunos legos guajolotes será toparse con los Doce Apostolotes de verdad, Judas Iscariote bien incluidote. Guau!
El segundo acontecimiento tiene que ver con el reciente descubrimiento del Evangelio de Judas Iscariote, que los arqueólogos y científicos catalogan como un escrito del tercer siglo y por tanto pseudo-epigráfico, porque no habría podido ser escrito por alguien que sabemos que se suicidió a comienzos del primer siglo.
* * *
El descubrimiento ha conmocionado a la cristiandad, y de no ser que la Teología de la Liberación luce ahora su abigarrada partida de defunción, es muy posible que la propuesta del Cónclave de San Castelnango pudiera ser reforzada con este sustento documental, según la opinión del Referendo Padre Hugo Frías, de la archidiócesis bolivariana.
Por eso, a pesar de que las cosas han salido del spot-light, y la revelación del Padre Casavechi ya pertenecía al reino del olvido, se me ocurrió conversar con él más detenidamente en San Cerdinando, donde está su congregación de 5,000 chanchos gigantes, a pocos metros del despeñadero de Chancay. Justamente, es llamada así por la combinación de “cerdi” (de cerdos), y “nando” (de Fernando), ya que todas las carnes canónicas son asociadas con este santo, como las deliciosas “pavitas San Fernando”.
Nos abrazamos como viejos amigos, y me invita a almorzar jalea de pescado en el restaurant del Castillo de Chancay que mira al mar, y mientras esperamos que nos sirvan nuestros platos rebosando, conversamos sobre nuestras familias. Después pasamos al tema tan controversial y, para ser honesto, sus explicaciones acabaron por convencerme, dado su dominio de la Hermenéutica del Nuevo Testamento.
* * *
Me mostró las fotos de Miriam, su hermosa mujer chino-japonesa-peruana, y de su hijita, Harumi, y yo hice lo mismo con las fotos de Amanda y de mi adorada hija Lili Ester que actualmente se encuentra estudiando en Suiza. Es que ambos somos padres. . . Quiero decir, ambos somos padres de hijas únicas.
Y ya que acabo de meter las cuatro patas al hablar de “la moglie del prete”, la mujer del cura en la hilarante obra cinematográfica con Sofía Loren, quiero decirles que sí, él es sacerdote católico, pero está casado con la venia del Santo Padre, en El Vaticano. Y si esto te ocasiona cosquilleo, pasaré a contarte otra historia con respecto a mi humilde persona.
En la ciudad de La Paz yo mandaba piratear mis obras para atender los pedidos de mis feligreses. Y cierta noche me llama don Antonio Pascual para decirme:
Su cargamento de fotocopias ya está listo, pastor.
Yo no he mandado hacer fotocopias.
Acaso no es usted el pastor Moisés Chávez?
No.
No es usted del Centro de Estudios Bíblicos “Casiodoro de Reina”?
Sí.
Se trataba de otros piratas. Pero el incidente sirvió para hacerme amigo de él, que me paraba diciendo “pastor”, “pastor”, “pastor”.
Un día le dije:
Por qué me llamas “pastor”, hijo? Yo soy cura.
Desde entonces me llamaba “padre”, “padre”, “padre”. Hasta un día en que Amanda se presentó en su taller como mi mujer, y el hombre se quedó opa, sin aliento.
Tuve que explicarle que eso de ser cura fue una broma, porque yo no soy ni cura ni pastor, sino un humilde alcahuete.
A propósito, en la última Navidad don Antonio Pascual me ha obsequiado un calendario muy devocional con una preciosa sierva de Dios en cuatro patas.
* * *
Mientras nos servían la jalea de pescado proseguí a referirle las palabras de un teóloco protestante de Pensacola, Florida, que insistió en llevarme a un retiro que terminó en un debate tete a tete.
Me presentó con derroche de humor. Dijo que en Nueva York se había subastado el cerebro de Albert Einstein por 100,000 dólares, y el cerebro de vuestro servidor por 200,000 dólares.
Y pisé el palito cuando pregunté:
Y por qué el mío costó el doble?
Respondió:
Porque está nuevito. Nunca ha sido usado!
Después las cosas se tornaron incómodas dada su actitud reiterada de sorprender mi ignorancia y de insultar mi inteligencia.
Entonces afloró el tema del descubrimiento del Evangelio de Judas Iscariote.
* * *
Si en la Santa CBUP no hubiera hablado con el Padre Casavechi respecto de San Judas Iscariote, en Pensacola yo hubiera sido el hazmereír de los presentes, que pensaban con la cola.
No vale la pena revelar su nombre. Basta decir que era “hispanic”, y hacía poco había dejado de ser “ilígal”, lo que le había subido los humos:
Supongo que te has enterado del descubrimiento del Evangelio de Judas. . . Eres arqueólogo, no es verdad?
No se necesita ser arqueólogo para ver la tele.
Su descubrimiento, sin dudas remecerá tanto a la iglesia oriental como a la iglesia occidental. No crees?
Respondí desganadamente:
Could be.
El documento revela que un sector de la cristiandad tenía otra opinión de la considerada canónica.
Puede ser.
Las cosas están ahora sobre los dos platos de la balanza. . .
A qué se refiere, míster?
A que es posible que Jesús se equivocó respecto de Judas, pero que Judas no se equivocó respecto de Jesús.
Y añadió triunfalísticamente:
La Iglesia va a tener que reconocer su apostolado.
Pero se suicidó. . .
* * *
La conversación se tornó insulsa. Era como estar aprisionado en la misma Central de Chuponeo:
Acaso Jesús se equivocó respecto de Judas?
Pienso que no.
Acaso el que conocía lo que había en el hombre no enfocó con su spot light el corazón de este hombre en particular?
Pienso que sí.
Y lo hizo Apóstol. . .
Y su fiel asociado reforzó su declaración:
No será que lo que Jesús conocía de Judas no es exactamente lo mismo que los registros de los Evangelios nos refieren?
El teóloco insiste como si yo estuviera en la obligación de responder:
Lo hizo Apóstol, SI O NO?
Sí.
Y ha dejado de ser Apóstol porque se suicidó?
Entonces, providencialmente, se me vino a la mente mi conversación con el Padre Casavechi, y le sorprendí con esta respuesta:
No ha dejado de ser Apóstol.
* * *
El insistió:
No revela eso que Jesús en realidad no le conocía, y por eso le hizo apóstol?
Y alguien intervino, riéndose:
Y lo nombró su contador público, a cargo de la caja chica. Eso era como comisionar al gato para que cuide la carne! Guau!
Yo me asé y le respondí:
Estás lejos de la realidad, míster. Yo te voy a revelar la verdad de las cosas. . .
Todos me enfocaron con sus ojotes de guajolotes, y proseguí:
Jesús hacía con Judas Iscariote lo mismo que hago yo con mis amigos.
Preguntó inquisidoramente:
Y se puede saber qué es lo que haces con tus amigos?
Y respondí:
Me hago el loco, quizás de este modo pueda tener la dicha de salvar a alguno.
* * *
Jalea de pescado en el Castillo de Chancay! Y el chilcano de cortesía!
Qué lugar más apropiado para encontrarme de nuevo con el Padre Casavechi, catredrático de la Santa CBUP, que ahora funciona en convenio con CERAGEM!
Con CERAGEM?
Si no resistes la trepanación teológica en la Santa CBUP, te transfieren ipso facto al primer piso del Edificio AMIR.
Este histórico lugar, frente al cual, mar adentro, se encuentra fondeado el buque Covadonga, de la Armada Chilena. . .
La historia del castillo mismo se entreteje con una conmovedora historia de amor que nuestros guías nos refieren anonadados.
Fue este mismo lugar que escogieron para su “mini cónclave” el afamado Señor de Sipán, la Momia Juanita y Laura Bozo, autoproclamada “Patrona y Defensora de los Pobres”.
* * *
El recuerdo de Laura Bozo vuelve a sumergirnos, por asociación de ideas, en el tema del Apóstol Judas, que hacía una década había sido nominado en San Castelnango como “Defensor de los Pobres” y “Patrono de la Teología de la Liberación”.
Yo he llegado a pensar de que realmente él tenía compasión por los pobres; por eso lo puso el Señor al frente de este sector. Respecto de ella, tengo mis dudas.
El Padre Casavechi me dice:
Quisiera que me refieras con más exactitud respecto de esa propuesta, que según entiendo fue planteada por el Referendo Hugo Frías, de la archidiócesis bolivariana. Aunque yo creo que no fue más que una broma de mal gusto de alguno de esos recalcitrantes curitas de derecha. . .
* * *
El pasaje en cuestión refiere la unción de Jesús en Betania.
Dice así en el Evangelio de San Juan capítulo 12, versículos 1 al 8:
Seis días antes de la Pascua, llegó Jesús a Betania, donde estaba Lázaro, a quien Jesús resucitó de entre los muertos.
Le hicieron allí una cena. Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban sentados a la mesa con él.
Entonces María, habiendo traído una libra de perfume de nardo puro de mucho valor, ungió los pies de Jesús y los limpió con sus cabellos. Y la casa se llenó con el olor del perfume. Pero uno de sus discípulos, Judas Iscariote, el que estaba por entregarle, dijo:
Por qué no fue vendido este perfume por trescientos denarios y dado a los pobres?
Pero dijo esto, no porque le importaban los pobres, sino porque era ladrón, y teniendo la bolsa a su cargo sustraía de lo que se echaba en ella.
Entonces Jesús dijo:
Déjala. Para el día de mi sepultura ha guardado esto. Porque a los pobres siempre los tenéis con vosotros, pero a mí, no siempre me tendréis.
* * *
El Padre Casavechi comenta las palabras de Juan:
Y quién os garantiza que los otros discípulos eran mejores que Judas?
En qué sentido, padre?
Como dice la Magaly, todos ellos eran unas joyitas. . . Acaso no hubieron entre ellos los que le pedían autorización al Señor para sacarle la chochoca a los que no les simpatizaban? Acaso no habían los que al escuchar la profecía de su muerte, ya estaban peleándose por la herencia? Acaso el que dijo que no le conocía no llegó a ser el Primer Papa de Roma, y el primero de quien sabemos a ciencia cierta que tenía suegra?[1]
Es verdad, ellos no comprendían a Jesús ni su misión; más bien tenían una perspectiva política, salvo, quizás, el discípulo amado, Juan. Pero, acaso cree, padre, que Juan miente respecto de Judas?
Prefiero decir que sus palabras son un poquitinho subiditas de tono, y que el Apóstol Judas estaba a cargo de la caja chica, no necesariamente porque Jesús lo nombró para eso.
Su observación parece suporner que Judas se comedió. . .
Como hacen muchos contadores públicos, que empiezan a servirte sin que los contrates, y sin cobrarte un sol. Pero si no los paras a tiempo, después te pasan la cuenta y te dan un ataque al corazón.[2]
Gracias a Dios se esfuman tal como aparecieron, verdad, padre?
Judas era el contador del grupo. Pero dejemos de lado las cosas secundarias y vayamos a las cosas de fondo.
* * *
Me quedo mirándole fijamente sin proferir palabra. Sus tierna mirada me proyecta un montaje de la personalidad bienaventurada de San Antonio el Ermitaño y Don Bosco, fundador de la orden de los Salecianos, porque el Padre Casavechi, como Don Bosco, es sacerdote y administrador. Es de aquellos raros siervos del Altísimo que combinan su labor sacerdotal y apostólica con la administración de empresas. Por eso me interesa su opinión particular, porque, como se dice en la jerga ministerial, Judas pertenecía “a su sector”.
Y como leyendo mis pensamientos, interrumpe mi silencio y dice:
Nunca entenderéis como se debe el Santo Evangelio del Apóstol San Juan, ni trazaréis correctamente su hermenéutica, si no tomáis en cuenta su característica literaria más resaltante: A menudo refiere las palabras del Señor, y acto seguido las comenta, de tal manera que el lector profano, o de cualquier orden menor, no atina a distinguir donde terminan las palabras del Señor y empiezan las del Apóstol.
* * *
Estaba a punto de hacer una gran revelación:
El Evangelio según San Juan me asombra por un hecho: Que al final, en su relato de la pasión, no nos refiere la traición de Judas y su suicidio, no obstante que abunda en cláusulas peyorativas acerca de su persona y su actuación en varias partes de su Evangelio. . .
Efectivamennte, la muerte de Judas sólo es referida por Mateo y Lucas, pero éste no lo hace en su Evangelio sino en los Hechos de los Apóstoles.
Y prosigue:
Mateo es el único que habla de que pagaron a Judas para que entregase al Señor 30 piezas de plata, sin duda en alusión a la manera mezquina como se optó pagar al profeta Zacarías por algo que hizo,[3] o a la indemnización dada al dueño de un esclavo por su muerte accidental.[4]
Y qué?
No creo que hayan sido 30 siclos de plata lo que recibió Judas, sino una suma modesta que le permitió cancelar una deuda contraída previamente por la compra de un terrenito cerca del Estanque de Siloé.[5] Si fueron 30, habrían sido 30 denarios. O a lo mejor fueron 300 denarios, según su cálculo del precio de un bote de perfume, y Mateo ridiculiza la suma!
Se calla, me mira profundamente conmocionado y exclama:
Me parece indigna la interpretación generalizada de que Judas vendió a Jesús a propósito, al precio de un esclavo. El monto no habría sido iniciativa suya. Es a él a quien nos lo presenta el Apóstol San Mateo como el esclavo. Y hay algo más importante al respecto. . .
Qué más puede haber?
Al juzgar por la manera cómo el Apóstol Mateo usa las citas de los Profetas en su Evangelio, al margen de que hayan sido 30 (después de todo, cualquier cantidad de plata pudo haber sido dividida en 30 partes iguales), el hecho es que la suma le fue dada y al tocar su mano dio cumplimiento a la “profecía”.
El hecho es que lo vendió para muerte. . .
De la misma manera que Pedro lo negó y los demás se esfumaron de la escena de la cruz como por encanto, y usted mismo, a menudo lo hace quedar mal delante de los gentiles.
* * *
Por primera vez en la vida el tema me situaba a mí mismo en la encrucijada existencial.
Le confronto al Padre Casavechi:
Usted estremeció a las monjitas y a los legos de la Santa CBUP, particularmente a Fray César Alberca de Asís, al decirles que bien podrían darse con la gran sorpresota de encontrarse en el Paraíso cara a cara con un Judas restaurado en el seno del Padre Abraham. . .
Lo hice para poner el dedo en un grave defecto: Algunos de vosotros tenéis la concha de decidir quién es salvo y quién no. También lo hice porque comparto el sentimiento sacerdotal del Señor. Después de todo, él lo escogió y, que sepamos, nunca lo descartó.
Qué quiere decir, padre Casavechi? Acaso no dice la Escritura que todos se salvaron, excepto “el hijo de perdición”?
Acabas de citar el pasaje del Evangelio que podría significar algo muy distinto de lo que soléis entender. Es el capítulo 17 del Evangelio de San Juan, que refiere la oración de Jesús por sus discípulos.
* * *
Abrimos nuestras Biblias RVA en el capítulo 17 del Evangelio de Juan, y nuestra vista se dirige a la siguiente perícopa:
Yo ruego por ellos. No ruego por el mundo, sino por los que me has dado; porque tuyos son. Todo lo mío es tuyo, y todo lo tuyo es mío; y he sido glorificado en ellos. Ya no estoy más en el mundo; pero ellos están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, guárdalos en tu nombre que me has dado, para que sean uno, así como nosotros lo somos.
Cuando yo estaba con ellos, yo los guardaba en tu nombre que me has dado. Y los cuidé, y ninguno de ellos se perdió.
* * *
Le digo:
Padre Casavechi, porqué interrumpe la lectura a la mitad del versículo 12? Por qué no sigue leyendo: “Y ninguno de ellos se perdió, excepto el hijo de perdición?
Lo hice a propósito, hijo, para deciros luego que las palabras que acabáis de leer, bien podrían ser una CLAUSULA.
Una qué?
Una cláusula, es decir, un comentario de Juan, incrustado en el texto de la oración de Jesús. El Evangelista Juan hace eso a menudo en su Evangelio para introducir aclaraciones y comentarios. En su tiempo aun no habían sido inventadas las notas de pie de página, y las cláusulas explicativas eran incrustadas dentro del texto central. Tampoco se habían inventado los signos de puntuación, y lo que es peor, no separaban una palabra de otra.
Es cierto, pero esa cláusula ha venido a ser Sagrada Escritura. . .
Pero, tiene necesariamente significación soteriológica?
A qué se refiere con eso de “significación soteriológica”?
A la eterna salvación. No podría simplemente significar que se suicidó? Porque debes saber que en hebreo, “suicidarse” se dice le-hitabéd, que literalmente significa “echarse a perder”. Luego, “hijo de perdición” podría significar simplemente, “que se suicidó”. Y ningún dogma dice que los que cometen suicidio no son salvos per seculo seculo seculorum, amén.
* * *
Sacudo mi cabeza ante las profundas elucubraciones del santo padre, y él continúa:
Admito que señalar como cláusula la segunda mitad del versículo 12 es hipotético. Pero yo me baso en otra Escritura para rescatar a Judas al debate propiamente soteriológico. Permíteme leértela en San Juan 13:21-30:
Después de haber dicho esto, Jesús se conmovió en espíritu y testificó diciendo:
De cierto , de cierto os digo que uno de vosotros me ha de entregar.
Entonces los discípulos se miraban unos a otros, dudando de quién hablaba. Uno de sus discípulos, a quien Jesús amaba, estaba a la mesa recostado junto a Jesús. A él Simón Pedro le hizo señas para que preguntase quién era aquel de quien hablaba. Entonces él, recostándose sobre el pecho de Jesús, le dijo:
Señor, quién es?
Jesús contestó:
Es aquel para quien yo remojo el taco y se lo doy.
Y remojando el taco, se lo dio a Judas hijo de Simón Iscariote.
Después de comer el taco, Satanás entró en él. Entonces le dijo Jesús:
Lo que estás haciendo, hazlo pronto.
Ninguno de los que estaban a la mesa entendió para qué le dijo esto; porque algunos pensaban, puesto que Judas tenía la bolsa, que Jesús le decía: “Compra lo que necesitamos para la fiesta”, o que diese algo a los pobres.
Cuando hubo comido el taco, él salió en seguida; y ya era de noche.
* * *
Yo no podía ver en este pasaje algo que justificara a Judas, sino todo lo contrario. Entonces el Padre Casavechi observa:
Primero refirámonos al escenario: No era como en la representación que Leonardo Da Vinci hizo de la Ultima Cena, para darle chamba y qué hablar a Dan Brown en su novela policíaca El Código Da Vinci. Se trataba de un banquete de Pascua celebrado en el más conspícuo estilo de la aristocracia judía, que imitaba a los conquistadores romanos. Los participantes, que en ningún lugar se dice que fueron 13, estaban recostados sobre tricliniums, muebles parecidos al diván oriental, con un respaldo para la parte superior del cuerpo.
Con su dedo hace un esbozo sobre el mantel, y prosigue:
Lo que Jesús dijo lo escucharon Pedro y Juan solamente, casualmente debido a la disposición de sus tricliniums en la sala, cabecera con cabecera. Y es posible que la respuesta de Jesús a la pregunta de Juan no la escuchó Pedro, ni se enteró allí mismo de quién se trataba. Por tanto, quedó relegada al secreto de Juan, que nos la da a conocer en su relato de los hechos.
Evidentemente, Jesús supo en ese momento lo que haría Judas. . .
Sí, lo sabía, quizás más que Judas. La salida de Judas sin duda tenía que ver con algún otro mandadito, como lo sospecharon quienes lo vieron salir. Pero. . . cambió de rumbo.
* * *
El santo padre me sorprende a cada paso. Qué había de por medio que ha escapado tanto de Juan, como de Pedro, de todos los comentaristas e inclusive de “El Decodificador”?
El sacerdote continúa:
Jesús le mostró a Juan quién era el que le entregaría, mediante la señal de remojar un taco y darlo a tal persona. Los comentaristas han interpretado esta señal sin conexión con el ritual del Séder de Pésaj, es decir, el ritual de la celebración de la Pascua.
Es que hay algo más en el fondo de las cosas, padre?
Sí, hijo. Jesús haría esa revelación a Juan, porque quería que constara en su relato que habría de escribir en Turquía; me refiero a su Santo Evangelio que estamos comentando. No lo hizo para que Juan y Pedro se levantaran de sus tricliniums y sometieran a Judas a viva fuerza. Sin duda, Juan no entendió en qué consistiría la traición de Judas, ni de tu timing, y no se le ocurrió nada respecto de sus consecuencias. Pero hay algo más, igualmente importante en el texto sagrado.
Qué más podría haber?
* * *
Me explica que en la tradición judía, en cierta parte del ritual de la Pascua, el que dirige el ritual (en este caso, Jesús), hace un toast, un brindis, para dar a conocer a todos los presentes a quién de ellos en particular estima más y quiere honrar en esa ocasión.
El toast consiste en hacer un taco con dos tortillas de matsá[6] y en medio las verduras y salsas que sirven de símbolos de la Pascua (la ensalada de lechuga y la salsa de jaróset hecho a base de manzanas y vino, etc.). Y en esa ocasión, eso hizo Jesús con Judas.
A dónde quiere llegar, padre?
A que Jesús no era ningún hipócrita; él amaba a Judas de verdad. En ningún momento reaccionó contra él a pesar de sus fallas humanas que otros inclusive podrían haber exagerado. Y en ese momento le tenía más consideración por las cosas que estaban a punto de ocurrir y que pesaban fuertemente en su alma.
* * *
Llegado el momento de despedirnos, el noble sacerdote se ofreció a llevarme de regreso a Lima en su lujoso limousine al estilo “Barak Obama”.
Viajamos conversando de muchas cosas, mayormente de la trayectoria de la Santa CBUP y de las gloriosas perspectivas para el futuro. Pero en los breves momentos de silencio, mi mente estaba concentrada en el hecho de la traición de Judas, un hecho que ha llevado a más de un escritor especializado en el género de la novela histórica o de la historia novelada a suponer que el suicida no era Judas, sino Jesús, pues sabía lo que ocurriría tras el beso de Judas, y lo dejó a sabiendas para sacar adelante su plan.
Y un estremecimiento se apodera de mí cuando cruza mi mente una idea peregrina: John E. McKenna había dado un curso en el Aula Magna de la Santa CBUP y yo fui su traductor del inglés. Este hombre genial, discípulo de Albert Einstein, se había referido al tema teológico denominado “divine contingency”, que se refiere a lo que puede o no puede ocurrir en el plan de Dios, y que involucra al ser humano. Y enfocó el caso de Judas, que se convirtió por cuenta propia en el traidor, en un momento de confusión, y desencadenó los acontecimientos que condujeron a Jesús a la muerte en una cruz y a su resurrección en gloria.
* * *
Así como ocurrió con Pedro, que negó a Jesús tres veces, y Jesús también lo sabía, inclusive el affaire de Gallicanto. . .
Pero Pedro fue restaurado junto al Mar de Galilea, mientras que Judas fue y se suicidó.
No habría sido él también restaurado antes que la soga de la horca obnubilara su visión? De veras que encontrarle en el Paraíso será la gran sorpresota, George. . .
No, teclo. La gran sorpresota será encontrarte a vos!
[1]El segundo fue Su Santidad, el Papa Chale I.
[2]Como el monje Dionisio.
[3]Zacarías 11:12.
[4]Exodo 21:32.
[5]Hechos 1:18.
[6]O pan sin levadura.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario