jueves, 23 de julio de 2009

CAPITULO III - LOS AGENTES SECRETOS

CAPITULO 3
LOS AGENTES SECRETOS

Los agentes secretos son personas muy inteligentes; de lo contrario serían nada más que agentes indiscretos y servirían de estorbo.
En un extremo nos chocaríamos con gente imbécil, que echa a perder los planes más elaborados, aun cuando los vindicara un toque de la bendita suerte, como en el caso de Lieutenant Gadget o de su excelencia, el Inspector Truquini, sin dejar de lado a la Pantera Rosa. En el otro extremo nos chocaríamos con gente vendida y sin escrúpulos, carentes de convicciones, como en la comedia televisiva “Agente por Accidente”.
Sin evaluar los objetivos de los agentes secretos en particular, diremos que de ninguna manera pertenecen al montón. Las naciones y los gobernantes más poderosos tienen sus agentes secretos encargados de llevar a cabo los planes más osados. Y hay ciertos agentes que no fracasan, antes tienen el éxito asegurado, como es el caso de algunos a quienes nos hemos de referir a continuación.

* * *

Bien recuerdo aquel 16 de Septiembre, día nacional de México, la primera vez que visité ese hermoso país. Temprano en la mañana salí de mi cuarto en el Hotel Covadonga, detrás del Teatro Blanquita, para un paseo informal por el Zócalo, el centro de Distrito Federal. Así di con una amplia avenida que estaba flanqueada por miles de soldados y marines impecablemente uniformados y armados.
Como no podría cruzar dicha avenida, me quedé parado en la esquina, contemplando el inusitado espectáculo que me caía de gracia y añadidura en mi aventura turística. Hice algunas preguntas a la gente. Y los que me escuchaban se daban cuenta de que yo era extranjero, y se esmeraban en instruirme respecto de todo lo que ocurría.
Un charro panzón, elegantemente vestido de traje, me dijo con despliegue de amabilidad:
Tú no eres mexicano, verdad? Pues se te nota. . . Hoy es el Día de la Independencia de México.
Y qué va a pasar aquí?
Por acá va a pasar a pie el Presidente Echevarría con su comitiva, después de dar su discurso en el Congreso.

* * *

No pasó mucho, y tuve el honor de ver con mis propios ojos al Presidente Echevarría cuando pasaba portando en su pecho la bandera verde-blanca-roja, y rodeado de sus guardaespaldas, ministros y una multitud de reporteros y cámaras de televisión. La atmósfera era de poderío y gloria.
Pero una mujer apasionada que estaba a mi lado rompió el cordón de seguridad, se acercó al Presidente y le dio un sonoro beso en la mejilla.
La escena, que fue repetida a cada rato en la televisión, ocurrió a tres metros del lugar donde yo me encontraba parado, por lo cual puedo decir, sin temor a que me crean vanaglorioso, que fui enfocado reiteradamente por la televisión mexicana a mi llegada a ese país. Aun en los días siguientes vi mi rostro asustado en medio del gentío.

* * *

Mientras tardaba en pasar el Presidente, ya me había hecho cuate de aquel charro panzón y de rostro bonachón, quien compartió conmigo valiosa información reservada del Estado mexicano. Y después que pasó el Presidente, seguimos conversando por un rato hasta que nos tuvimos que despedir. El me reveló:
Yo soy un agente secreto del gobierno de México. En la avenida no hay solamente soldados y policías, sino una multitud de agentes secretos, como yo; pero nadie puede identificarnos. Mira a ese de allá, ese que se hace el borrachín. . . El también es un agente secreto. Y ese de allá, y ese de más allá, y ese charro de allá lejos también lo es. Nosotros estamos a cargo de la seguridad del Presidente y de sus ministros, para que su travesía por la avenida se produzca sin novedad. Te lo comparto a ti, porque veo que eres un turista amigable y no representas ninguna amenaza para el Estado mexicano. Además, a mí los peruanos me caen bien padre. Mira, manito. . .
Desabotonó su saco, y me dejó ver su reluciente revólver que llevaba al cinto.

* * *

Tragué mi saliva, y esforzándome por demostrar serenidad le pregunté:
Y conoces tú a todos los agentes secretos? Cuántos son?
Y respondió:
Somos una legión. Es imposible conocer a todos. Pero yo sé quién es quién a lo largo de toda la avenida.
Le dije:
Y cómo puedes reconocer a tantos?
Y respondió:
Es que para este día especial se ha acordado pintar con pintura blanca una bolita minúscula, del tamaño de un frijol, en la punta de nuestro zapato izquierdo. . . Mira! Esto te lo muestro a ti, porque después de todo, no eres mexicano. . .

* * *

Mientras miraba discretamente la esferita blanca del tamaño de un frijol en la punta de los zapatos izquierdos de los agentes secretos, le pregunté:
Pero esa mujer que besó al Presidente se les escapo, mano! En vez de besarlo, ella pudo haber matado al Presidente!
Y respondió adoptando las muecas ufanas y autosuficientes del Chapulín Colorado:
Lo de esa mujer estaba friamente calculado!

* * *

Se te ha ocurrido alguna vez que también Dios tiene sus agentes secretos encargados del cumplimiento de un Plan Estratégico elaborado desde antes de la fundación del mundo?
Cuál Plan Estratégico, manito?
Su plan ”.
Y quiénes son los meros, mano? Se podrá conocer su identidad? A poco ellos también tienen una bolita blanca en su zapato izquierdo?
Algunos han actuado o actúan de manera muy conspícua, como es el caso de don Benito Juárez, el padre de la nación mexicana. En el tiempo que he vivido en México he tenido el privilegio de enriquecerme con su poderoso testimonio de una manera providencial, de modo que su vida no solamente ha ampliado mi conocimiento de la historia sino también mi conocimiento de un plan secreto a favor no sólo de México, sino de toda la humanidad.

* * *

Yo sabía poco de don Benito Juárez; lo concebía así como los argentinos y los peruanos concebimos a San Martín, o los venezolanos y los bolivianos conciben a Simón Bolívar, o los chilenos conciben a Bernando Ohiggins. Pero en mi primera visita a México tuve el honor de conocer al hijo de Benito Juárez, y él me hizo conocer personalmente a su padre espiritual. Por eso califico esta experiencia de providencial; porque no es un conocimiento derivado de los libros.
Y quién es ese hombre? Se puede saber?
Es el Licenciado don Agapito Ramos, la persona ideal para concentrar nuestro corazón en el foco del mensaje de Benito Juárez.

* * *

El Lic. don Agapito Ramos es una de las personas que año tras año organizan la multitudinaria marcha de homenaje a Juárez, la cual empieza en diversas partes del país y del Distrito Federal, y converge en La Alameda, junto al monumento recordatorio del Padre de la Patria.
Y quién es el Lic. Agapito Ramos?
El es un prominente hombre de leyes, y como Benito Juárez considera su profesión como la más importante del mundo?
Y cuál es esa profesión?
La del abogado. El suele decir que esa era la profesión que Jesús ejerció después de la carpintería.
Y de dónde saca eso, manito?
Lo saca de la palabra griega que se traduce como “abogado” en los registros bíblicos: Paracleto.
Y don Benito Juárez también pensaba igual?
El tenía el mismo concepto respecto de su misión de abogado defensor del pueblo mexicano, particularmente de aquellos que no tenían a nadie que les defienda del abuso y de la humillación institucionalizada.

* * *
El año de 1972 fue declarado en la República Mexicana como el “Año de Juárez”, y la Dirección General de Acción Cultural y Social del Departamento del Distrito Federal de México publicó para su difusión gratuita a nivel nacional un documento muy valioso. Me refiero a los apuntes autobiográficos escritos y firmados por el mismo Benito Juárez. El documento se intitula Apuntes para mis hijos, y fue escrito antes de que Juárez llegara a la presidencia de la República.
Veamos a continuación algunos detalles del testimonio personal de don Benito Juárez, que don Agapito Ramos, embargado por la emoción, me repetía de memoria cuando me encontraba alojado en su casa:

El 21 de marzo de 1806 nací en el pueblo de San Pablo Guelatao de la jurisdicción de Santo Tomás Ixtlán, en el Estado de Oaxaca. Tuve la desgracia de no haber conocido a mis padres, Marcelino Juárez y Brígida García, indios de la raza primitiva del país (que él llama la “nación Zapoteca”), porque apenas yo había tenido tres años cuando murieron. . .
Luego que tuve uso de razón me dediqué hasta donde mi tierna edad me lo permitía, a las labores del campo. En algunos ratos desocupados mi tío me enseñaba a leer. Me manifestaba lo útil y conveniente que era saber el idioma castellano y cómo entonces era sumamente difícil para la gente pobre, y muy especialmente para la clase indígena, adoptar otra carrera científica que no fuese la eclesiástica. . .
El 17 de diciembre de 1818, a los doce años de edad me fugué de mi casa y me marché a pie a la ciudad de Oaxaca a donde llegué en la noche del mismo día, alojándome en la casa de don Antonio Maza, donde mi hermana María Josefa servía de cocinera. . .
Entretanto, veía yo entrar y salir diariamente en el Colegio Seminario que había en la ciudad, a muchos jóvenes que iban a estudiar para abrazar la carrera eclesiástica, lo que me hizo recordar los consejos de mi tío de que yo fuese eclesiástico de profesión. Además, era una opinión generalmente recibida entonces, no sólo en el vulgo, sino en las clases altas de la sociedad de que los clérigos sabían mucho, y de hecho observaba yo que eran respetados y considerados por el saber que se les atribuía.
Esta circunstancia, más que el propósito de ser clérigo, para lo que sentía una instintiva repugnancia, me decidió a suplicarle a mi padrino así llamaré en adelante a don Antonio Salanueva, porque me llevó a confirmar a los pocos días de haberme recibido en su casa, para que me permitiera ir a estudiar al Seminario. . .”

* * *

Juárez siguió los estudios en el Seminario solamente hasta el punto de haber creído sacar provecho suficiente de ellos para el cumplimiento de su misión como agente secreto de Dios, que era ser el abogado y defensor de su pueblo, de la gente pobre, especialmente de los indígenas abusados y desposeídos.
En el ejercicio de sus funciones, necesariamente intricadas con las opciones políticas del momento, se manifiesta su pugna con el poder eclesiástico tan profundamente afincado en aquel entonces. El prosigue relatando lo que ocurrió después que él mismo fuera confinado injustamente a una prisión:

Revocada la orden de mi confinamiento volví a Oaxaca y me dediqué al ejercicio de mi profesión. Se hallaba todavía el clero en pleno goce de sus frutos y prerrogativas y su alianza estrecha con el poder civil le daba una influencia casi omnipotente. El fuero que lo sustraía de la jurisdicción de los tribunales comunes le servía de escudo contra la ley de salvoconducto, para entregarse impunemente a todos los excesos y a todas las injusticias. . .
Entretanto, los ciudadanos gemían en la opresión y en la miseria porque el fruto de su trabajo, su tiempo y su servicio personal, todo estaba consagrado a satisfacer la insaciable codicia de sus llamados pastores. . .
Había, sin embargo, algunos eclesiásticos probos y honrados que se limitaban a cobrar lo justo sin sacrificar a los fieles. Pero eran muy raros estos hombres verdaderamente evangélicos. . .

Desde su perspectiva católica, él usó el adjetivo “evangélicos” para referirse al comportamiento ceñido a las enseñanzas y al ejemplo de Jesús que nos refieren los Evangelios, pero aun así, su uso del adjetivo no es normal en la literatura que no sea propiamente confesional.

* * *

El Abogado del Pueblo siguió en su ascenso a la gloria y fue nombrado Gobernador del Estado de Oaxaca, asumiendo el poder el 29 de Noviembre de 1848, en ejercicio hasta agosto de 1852. Entonces nos sigue narrando:

En el año de 1850 murió mi hija Guadalupe a la edad de dos años, y aunque la ley que prohibía el enterramiento de los cadáveres en los templos exceptuaba a la familia del Gobernador del Estado, no quise hacer uso de esta gracia y yo mismo llevé el cadáver de mi hija al Cementerio de San Miguel, que está situado a extramuros de la ciudad, para dar ejemplo de obediencia a la ley que las preocupaciones nulificaban con perjuicio de la salubridad pública.
Desde entonces, con este ejemplo y con la energía que usé para evitar los entierros en las iglesias, quedó establecida definitivamente la práctica de sepultarse los cadáveres fuera de la población de Oaxaca.

* * *

Benito Juárez es transparente también en este particular que revela su profunda conciencia ecológica. Pero los historiógrafos se preguntan qué hubiera ocurrido si él mandaba sepultar a su hijita en los predios de la iglesia, dentro de la ciudad. . .
Esto no deja de intrigar, sobre todo cuando desde que asumiera la docencia en el colegio civil llamado Instituto de Ciencias y Artes, una institución que por primera vez en la historia era “independiente de la tutela del clero y destinada para la enseñanza de la juventud en varios ramos del saber humano”, ésta había sido denominada “casa de prostitución”, y sus catedráticos y discípulos “herejes y libertinos”.

* * *

Esta constante de sabiduría política de Benito Juárez se verifica y confirma en la última parte de su testimonio escrito, en que nos narra los acontecimientos ocurridos en 1857. Hélo aquí:

Era costumbre autorizada por ley que cuando tomaba posesión el Gobernador, éste concurría con todas las demás autoridades al Te Deum que se cantaba en la Catedral, a cuya puerta principal salían a recibirlo los canónigos. Pero en esta vez, ya el clero hacía una guerra abierta a la autoridad civil, muy especialmente a mí, por la ley de administración de justicia que expedí el 23 de Noviembre de 1855, y consideraba a los gobernadores como herejes y excomulgados.
Los canónigos de Oaxaca aprovecharon el incidente de mi posesión de mando para promover un escándalo. Proyectaron cerrar las puertas de la iglesia para no recibirme, con la siniestra mira de comprometerme a usar de la fuerza mandando abrir las puertas con la policía armada y aprehender a los canónigos para que mi administración se inaugurase con un acto de violencia o con un motín, si el pueblo a quien debían presentarse los aprehendidos como mártires, tomaba parte en su defensa.
Los avisos repetidos que tuve de esta trama que se urdía, y el hecho de que la iglesia estaba cerrada, contra lo acostumbrado en casos semejantes, siendo ya la hora de asistencia, me confirmaron la verdad de lo que pasaba.
Aunque contaba yo con fuerzas suficientes para hacerme respetar procediendo contra los sediciosos, y la ley aún vigente sobre ceremonial de posesión de los Gobernadores me autorizaba para obrar de esta manera, resolví omitir la asistencia al Te Deum, no por temor a los canónigos, sino por la convicción que yo tenía de que los gobernantes de la sociedad civil no deben asistir como tales a ninguna ceremonia eclesiástica, si bien como hombres pueden ir a los templos a practicar los actos de devoción que su religión les dicte.

* * *

Los gobiernos civiles no deben tener religión, porque siendo su deber proteger imparcialmente la libertad que los gobernados tienen de seguir y practicar la religión que gusten adoptar, no llenarían fielmente ese deber si fueran sectarios de alguna.
Este suceso fue para mí muy plausible para reformar la mala costumbre que había de que los gobernantes asistiesen hasta a las procesiones y aun a las profesiones de monjas, perdiendo el tiempo que debían emplear en trabajos útiles a la sociedad.
Además, consideré que no debiendo ejercer ninguna función eclesiástica ni gobernar a nombre de la Iglesia, sino del pueblo que me había elegido, mi autoridad quedaba íntegra y perfecta, con sólo la Protesta que hice ante los representantes del Estado, de cumplir fielmente mi deber.
De este modo evité el escándalo que se proyectó, y desde entonces cesó en Oaxaca la mala costumbre de que las autoridades civiles asistiesen a las funciones eclesiásticas. . .
Tengo el gusto de que los gobernantes de Oaxaca han seguido mi ejemplo.

Firmado:
BENITO JUAREZ

* * *

Wow! Y cómo era Juárez?
El testimonio de sus biógrafos nos muestra que Juárez no medía mucho más de metro y medio. El no era un hombre sexy y carismático como John Ewards, en el sentido de que su presencia o su voz alocara a las mujeres y estremeciera a los hombres. Su fisonomía estaba acentuada por sus características indígenas. Era un hombre reservado, poco conversador.
Se trataba de un líder sin cárisma?
Sin cárisma, en el sentido aparente. Pero acertó a imponer su personalidad y su filosofía de la vida.
Wow!
El era un agente secreto de Dios, y la nación mexicana fue privilegiada al convertirse en el escenario de su actuación. Y de que tuvo éxito, no cabe la menor duda, porque México es una proyección de su pensamiento y de su personalidad.
Cuentan que no se enriqueció con su profesión de abogado. . . verdad?
Nuestra profesión no es para enriquecernos, sino para experimentar la gran verdad que dice: “No se gana, pero se goza.” Patricia Galeana de Valadés, en su Biografía de Benito Juárez, intitulada El indio zapoteca que reformó México (Madrid, Ediciones Anaya, 1988), lo califica de “personaje vigoroso pero sensible” y hombre de Estado “con una rectitud a toda prueba”. Se dice, por ejemplo, que la situación caótica de las arcas nacionales de México le impidieron recibir sueldo alguno como Presidente de la República. Con la intención de ayudar al mandatario, uno de sus generales entregó a su familia cierta cantidad de bonos cobrables.
Digamos, una especie de “ofrenda de amor”. . .
Algo así. . . Pero de inmediato Juárez mandó que los bonos fueran devueltos, pues consideró que una operación financiera de ese tipo habría de resultar ruinosa para el erario nacional.
Es evidente que se trataba de un hombre entre cuyas debilidades no figuraba la obsesión por el dinero ni por la teología de la prosperidad. . . verdad?
Así es. Y con su amplia visión de hombre de Estado sentó principios aún vigentes en México como son la separación de la Iglesia y el Estado, y el principio de no intervención de los poderes del Estado, uno en los fueros de otro.
Wow!
Pero lo que más impresiona de la vida de este hombre es su carrera de servicio, por la cual llegó a la Presidencia de la República en un momento crucial de la historia, a pesar de la oposición de incontables enemigos políticos y del poderoso clero de aquellos tiempos. Se trata de un testimonio que muestra que Dios realmente pone reyes y quita reyes. Dios interviene en los quehaceres de los hombres, porque realmente está interesado en todo lo que concierne al ser humano en todos los países. El enfoque de Dios no se circunscribe a lo que consideramos espiritual, sino a la vida física y metafísica.

* * *

Estoy anonadado, ché! Cómo pudo lograrlo sin ser militar, sin ser cura y sin ser torero?
Y quién te ha dicho, que para alcanzar la victoria hay que ser militar?
Es que ellos tienen la espada y los ejércitos, ché. . . Así nomás!
Parece que jamás hubieras leído al Profeta Zacarías 4:6 que dice: “No con ejército ni por la fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho el Señor de los Ejércitos.”
Je! Je! Tienes razón.
Benito Juárez lo logró, porque actuó con fidelidad e integridad en el escenario y en el tiempo correctos. Producida la coyuntura, no hay fuerza que pueda desbaratar los planes de Dios y reducirlos al recuerdo. México es un buen ejemplo de lo que te digo.
O sea que México es la primer estado del mundo que alcanzó auténticamente la separación de los poderes y la separación de la Iglesia y el Estado?
Así es, mi querido Watson.
Ese si que es un milagro! El es un santo! Gloria a Dios! Aleluya!
Pero él, como Martín Lutero, Casiodoro de Reina y Mario Moreno Cantinflas, pertenece al Club de los Santos que nunca serán cananizados. . .

* * *

Este diálogo con George, mi hijo putativo, trajo a mi mente el texto del Evangelio de Marcos 9:38-41 que nos refiere el informe de Juan, el discípulo más tierno del Señor, aquel que se recostó sobre su pecho en la Ultima Cena, antes de que lo captara Leonardo da Vinci en una postura diametralmente opuesta:

Juan le dijo:
Maestro, vimos a alguien que echaba fuera demonios en tu nombre, y se lo prohibimos, porque no nos seguía.
Pero Jesús dijo:
No se lo prohibáis, porque nadie que haga milagros en mi nombre podrá después hablar mal de mí. Porque el que no es contra nosotros, por nosotros es.

Evidentemente se trataba de discípulos que no pertenecían ni a los Tres Mosqueteros (Pedro, Jacob y Juan), ni a los Doce, ni a los Setenta, ni al “G 12” de hoy, pero que Jesús los conocía bien, cuando los del clero ni se imaginaban que existían.
Ellos son los Agentes Secretos, como Benito Juárez. Por medio de ellos Dios realiza la agenda del Evangelio, quizás de una manera más expedita que por medio de los pastores, de los curas, de los rabinos y de los mulas de la comunidad monoteísta islámica (hablo de mulas, en árabe, por sí las moscas).
Pero son secretos, y a la manera de los masones, tienen una manera codificada de darse a conocer mutuamente, como por ejemplo, dándote un vaso de agua (Marcos 9:41). Ellos representan los logros del Evangelio del Reino, cuando los del clero, sea protestante o no protestante, a menudo no sirven de otra cosa que de estorvo.
De cierto os digo que ya tienen su recompensa.

* * *

Cómo se explica este hecho desconcertante?
Fácil, mi querido Watson. Tú mismo extraerás la respuesta del siguiente pasaje de Números 11:24-29:

Entonces Moisés salió y dijo al pueblo las palabras del Señor. Reunió a setenta hombres de los ancianos del pueblo y los hizo estar de pie alrededor del tabernáculo. Entonces el Señor descendió en la nube y le habló. Tomó del Espíritu que estaba sobre él y lo puso sobre los setenta ancianos. Y sucedió que cuando el Espíritu posó sobre ellos, profetizaron; pero no continuaron haciéndolo.
Pero en el campamento habían quedado dos hombres: Uno se llamaba Edad, y el otro Medad. Sobre ellos también se posó el Espíritu. Ellos estaban entre los que habían sido inscritos pero que no habían ido al tabernáculo, y comenzaron a profetizar en el campamento. Entonces un joven corrió e informó a Moisés diciendo:
Eldad y Medad profetizan en el campamento!
Luego intervino Josué hijo de Nun, quien era ayudante de Moisés desde su juventud, y dijo:
Señor mío, Moisés, impídeselo!
Moisés le respondió:
Tienes tú celos por mí? Ojalá que todos fuesen profetas en el pueblo del Señor, y que el Señor pusiese su Espíritu sobre ellos!

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