jueves, 23 de julio de 2009

CAPITULO VI - THE OTHER BIBLE

CAPITULO 6
THE OTHER BIBLE

Hace unas dos décadas una hermosa gringuita me pidió que la acompañara de compras en una tienda K-Mart de la ciudad de El Paso, Texas.
Yo acepté de hecho, porque quería aprovechar de la jaladita para mirar y curiosear, y de paso comprarme un jarabe contra la gripe que necesitaba urgentemente, y no conocía otra farmacia más a la mano que la de K-Mart.
Cuando llenamos de cosas nuestro carrito y nos disponíamos a salir, junto a la caja registradora habían varios best-sellers en exposición, y yo tomé uno de ellos que me llamó la atención. Y lamento no haberlo adquirido en ese momento, porque al cabo de unos pocos días lo busqué y no lo encontré. Había desaparecido como por arte de magia.
Era un libro que tenía como título The Other Bible.

* * *

La gringuita vio de reojo el libro en mis manos, miró a la pila de libros que estaba junto a esa caja registradora, y visiblemente nerviosa se pasó corriendo a otra caja que estaba a unos diez metros de distancia.
Al ubicarse al final de la larga fila, después que haber estado a la cabeza de la fila de la primera caja registradora, me llamó allá sin poder disimular su consternación.
Ignorante de lo que pasaba, dejé el libro en su sitio y fui a hacerle compañía. Entonces me dijo, de manera entrecortada, intentando explicar su extraña conducta:
Ese libro!
Qué tiene ese libro?
Después te explico.

* * *

Una vez en el auto, me dijo que cuando trabajaba en la Librería Bautista de la calle Mesa había tenido una experiencia que le había dejado muy nerviosa largo tiempo. Me dijo:
Menos mal que sólo fue una llamada telefónica.
Le pregúnté de quién, y respondió:
De una persona desconocida.
Y qué te dijo?
Preguntó si teníamos en display la “Biblia Satánica”.
Sin duda se trató de una broma de mal gusto, o si no fue una broma, el objetivo fue llevar a cabo lo que se conoce como operaciones OPSIC o “psychological warfare”.
Y tomando bocanadas de aire, prosiguió:
En ese momento vomité sin poder parar, y desde entonces le tenía pánico al aparato receptor del teléfono y a cada cliente que entraba a la librería.
Así pude entender su extraña reacción.

* * *

Petro el libro de K-Mart, por lo poco que vi, no tenía nada de satánico. Era una colección de documentos que yo poseo en mi biblioteca en un volumen publicado por la Editorial de la Universidad de Oxford con el nombre de The Apocryphal New Testament (El Nuevo Testamento Apócrifo).
Quizás no es algo conocido por la generalidad de la gente, aunque sí por los que estudian de estas cosas en la universidad, que en los tres primeros siglos de la era cristiana se escribieron no solamente los cuatro Evangelios incluidos en la Biblia, sino muchos más. En esos tiempos los “evangelios” eran un modalidad literaria novedosa, un nuevo género literario que se puso de moda.
Desde tiempos antiguos se conocen una serie de otros “evangelios”, en su mayoría fragmentarios, y en la actualidad han sido descubiertos dos más, disfrazados como literatura gnóstica escritos en idioma copta una variante del antiguo egipcio de los faraones. Quizás lo escribieron en ese idioma para muchos desconocido, y no en el idioma internacional que era el inglés, que digo, el griego, quizás para escapar de la censura de la Iglesia y de su consecuente destrucción.
Tuve curiosidad por ver si el volumen expuesto en la tienda K-Mart ya incluía el recientemente descubierto “Evangelio de María Magdalena”, que a causa de la gran publicidad todos saben que se encontró en una pila en papiros que salió de su sepultura de arenas milenarias ante la vista asombrada de un campesino de Nag Hammadi, en Egipto. Se trataba del descubrimiento de la biblioteca de los cristianos gnósticos del siglo tercero en adelante.
Pero para la gringuita, toda “otra Biblia”, con otros libros o con libros adicionales, no podía tener otra fuente que una intencionalidad demoníaca opuesta a la voluntad divina revelada en los libros canónicos o aceptados de la comunidad judeo cristiana. Para ella sólo existían los Evangelios Sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas), y el Evangelio del Apóstol Juan. El mismo concepto de “Evangelios Apócritos” le ocasionaba pánico.

* * *

A causa de mis investigaciones científicas que me llevaron a ser editor de la Biblia Científica Reina-Valera Actualizada (RVA) me eran conocidos estos documentos designados con el nombre de “Evangelios Apócrifos”, que por razones diversas no fueron incluidas en la Biblia de los cristianos definidos como tales por el Concilio de Calcedonia.
Conozco el Evangelio de Felipe, el Evangelio de Pedro, el Evangelio de Tomás, el Evangelio según los Hebreos, el Evangelio de los Ebionitas, el Evangelio de los Egipcios, etcétera. Y fue en los años en que estudiaba en la Universidad de Boston cuando se hizo muy popular el Evangelio según María Magdalena, gracias a las investigaciones de la Sra. Elaine Page.
Nada de esto puede significar “pánico” para los lectores de la Santa Biblia. Al contrario, se encuentran en esos documentos antiguos curiosidades y cosas interesantes.
Y qué del Evangelio del Apóstol Judas Iscariote, descubierto recientemente? Un evangelio escrito por él!
Es verdad, su descubrimiento ha causado revuelo. Pero honestamente, lo que da verdadero pánico es la manera irresponsable en que a menudo utilizamos nosotros nuestros cuatro Evangelios canónicos. Antes de escandalizarnos de los Evangelios Apócrifos, que nunca atinaremos a leer, debemos escandalizarnos de las sonseras que acumulamos sobre el texto de la Santa Biblia constituyendo la infinidad de evangelios que a la larga terminarán por echarnos a perder.
No será ése el pecado imperdonable?
Quiay serrr!

* * *

Para la mayoría de los lectores de la Biblia, estos extraños descubrimientos significan confusión extrema, y para evitarles un trauma innecesario solicité en San Castelnango a mi compañero de milicia, el Apóstol Chávez, que escribiera un nuevo enfoque del Evangelio del Reino, el evangelio único que brilla con luz propia en medio de los evangelios opacos que tanto se pregonan, o como dice el Apóstol San Pablo, “no hay otro Evangelio”.
Este nuevo enfoque del evangelio único es imprescindible, dadas las mutilaciones y desviaciones conceptuales que perduran, no obstante haber transcurrido dos mil años desde los acontecimientos relacionados con el Jesús histórico.
Se trata del mismo Evangelio, pero decodificado y vertido en un nuevo lenguaje que el lector de la post-modernidad puede asimilar de manera convincente.

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